El ‘barrenillo del pino’ se traga los bosques

SALA DE PRENSA

 

NUESTRA TIERRA / LA VERDAD DE MURCIA

5.11.14 – PEPA GARCÍA

El ‘barrenillo del pino’ se traga los bosques

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Los especialistas en salud forestal y entomólogos todavía recuerdan con pavor la plaga que asoló los bosques de la Región de Murcia entre 1994 y 1996. Y eso que ya han transcurrido desde aquello dos décadas.

Una invasión del ‘perforador del pino’ o ‘barrenillo del pino’ (Tomicus destruens) que dañó 40.000 hectáreas de pinadas de la Región y causó una mortandad masiva de pino carrasco (Pinus halepensis). Millones de ejemplares cayeron a manos de un pequeño coleóptero que tumbó lo mismo pinos jóvenes que adultos, eso sí, todos con un estado de salud debilitado por la extrema sequía que afectó al Levante español desde 1992 hasta 1994 y que convirtió el año hidrológico 1993-1994 en uno de los más secos hasta la fecha y con el verano más caluroso del siglo XX. «Fue la mayor plaga de barrenillo del pino que se conocía en el sur de Europa», puntualiza Diego Gallego, biólogo especializado en este tipo de coleópteros, que abrió, primero dentro de la investigación para el desarrollo de su tesis y, luego, en colaboración con la Dirección General de Medio Ambiente y el Departamento de Zoología y Antropología Física de la UMU, una línea de investigación que le llevó a desarrollar las primeras trampas para estas especies endémicas pero capaces de tener un efecto destructor en las arboledas de la Región (la mayoría de pinos carrascos).

La historia se repite ahora, aunque los técnicos confían en que, tras la experiencia adquirida en la plaga de 1994-1996 y las mayores capacidades y conocimientos, podrán mantenerla a raya o, por lo menos, no adquirirá las devastadoras proporciones de entonces. «La otra vez la plaga nos llegó sin darnos cuenta, ahora somos capaces de anticiparnos», aclaran desde Medio Ambiente.

De hecho, en junio de 2008, comenzó a funcionar la Red de Estaciones de Seguimiento Forestal Permanente (ESFP) de la Región, dependiente de la Unidad de Salud de los Bosques, con 20 estaciones repartidas por todo el territorio (Jumilla, Mazarrón, Murcia, Espuña, Lorca, Zarcilla, Caravaca, Moratalla, Abarán y Yecla).

Precisamente esta red es la que ha permitido detectar la infestación, ya que se ha pasado de recoger 10 ejemplares de ‘Orthotomicus erosus‘ por trampa a recogerse 500.

En esta ocasión, explican desde Medio Ambiente, las manchas de pinar muerto corresponden a aquellos árboles secos por la falta de agua y al ataque, en su entorno, de otra especie de coleóptero perforador (‘Orthotomicus erosus‘) que «es lo anómalo, porque no suele causar mortandad masiva de árboles», aclara Gallego, pero que, dada la extrema debilidad de los pinos carrascos -aunque ya han detectado ataques en ‘Pinus pinaster‘ o ródeno de Sierra Espuña-, sí la ha ocasionado.

«La sequía, las altas temperaturas del año pasado, de otoño a primavera, y otra circunstancia que se nos escapa, predispuso a los árboles al ataque del ‘Orthotomicus erosus‘ y la mortandad masiva durante el verano», analiza el biólogo. Una plaga a la que suele seguir la del barrenillo más agresivo (‘Tomicus destruens‘). El problema -advierte Diego Gallego- es que la copa mantiene la inercia hasta que, en otoño, el pino vuelve a mover savia para lo que la copa demanda agua y no la recibe porque está muerto, con lo que se seca y lo percibimos.

Las primeras intervenciones

El tratamiento para esta especie de barrenillo menos letal y para el amenazador ‘Tomicus destruens‘ es el mismo, explican desde Medio Ambiente; aunque su ciclo vital, advierte Gallego, es distinto, por lo que las puestas que este último está realizando desde octubre (suelen continuar hasta principios de abril) dejarán notar sus efectos en las pinadas la próxima primavera.

Sondeo regional

Para tratar de atajar esta preocupante amenaza, desde Medio Ambiente se han instalado trampas (una cada 9 hectáreas). Además, desde la Dirección General de Medio Ambiente han comenzado a realizar un sondeo a nivel regional para hacer una valoración de los daños potenciales que puede producir. Un informe que podría estar concluido en un par de semanas y que aportará la cifra exacta de hectáreas de masa forestal afectadas.

«Solo la lluvia puede revitalizar el arbolado y devolver a los pinos la capacidad natural que tiene para rechazar estos ataques», explican. Una defensa que realizan mediante la emisión de resina, en la que ahogan a sus invasores. No obstante, y mientras la lluvia se resiste a regar nuestros montes y dotarlos de la humedad suficiente para revitalizar el arbolado, las brigadas de Medio Ambiente han comenzado ya a talar árboles en los focos más importantes, como Los Cuadros (Murcia y Santomera). Y, a principios de enero, continuarán con la tala de los árboles muertos (tanto a causa de la sequía como del ‘Orthotomicus’) para que, cuando llegue la primavera, pueda distinguirse si hay nuevas manchas de pinadas muertas, que serían fruto del ataque del ‘picudo del pino’ más agresivo (‘Tomicus destruens‘) y, por tanto, focos reales de esta segunda y amenazante plaga.

Los principales focos

De momento, la zona más afectada por ‘Orthotomicus’ (aunque ya han aparecido algunos ataques aislados de los primeros ‘Tomicus’) es la del Coto Cuadros, en la que la Dirección General de Medio Ambiente ya ha talado 4 hectáreas de pino carrasco. Asimismo, explican los especialistas, Librilla (el entorno del embalse de Algeciras y el Castellar) también ha sufrido un intenso ataque. Han detectado manchas en las masas forestales de Cartagena, Fortuna, Totana, Murcia, Mazarrón y un poco en Lorca, y ejemplares afectados de forma aislada en Pliego y Cieza. De hecho, desde Medio Ambiente aseguran que apenas están afectadas las zonas de la Sierra de la Pila, Sierra Espuña y El Valle-Carrascoy; y que, de Cieza para arriba, no hay plaga, porque las condiciones del suelo y de humedad son diferentes.

Incluso, se aventuran a prever que en esos sitios en los que no hay manchas extensas de pinar afectado, el efecto del ‘Orthotomicus erosus‘ será como el de las labores de clareo que se suelen realizar periódicamente en los bosques.

Diego Gallego, que ha colaborado con la Administración regional hasta hace un par de años, «dándoles asistencia técnica», trabaja hoy en la empresa Econex, encargada de comercializar las trampas con las que se realiza el seguimiento de los insectos presentes en las masas forestales, así como para combatirlos cuando se convierten en plaga. Esta colaboración se gestó a través de su trabajo de investigación en la Universidad de Murcia, que finalmente ha permitido comercializar estos productos hasta hace no muchos años inexistentes. Por eso tiene constancia de que desde las administraciones públicas de la vecina Comunidad Valenciana y desde la Región ha habido mucha demanda de trampas y atrayentes. Unas medidas que servirán para «prevenir el peor ataque, que es el que vendrá en primavera. Ahora estamos a tiempo de actuar para prevenirlo», garantiza Gallego, que defiende que la actuación de la Dirección General de Medio Ambiente ha sido la correcta, ya que empezó a tomar medidas el pasado septiembre. Y, reconoce, que la intensificación del trampeo es una medida costosa para las arcas públicas, que además requiere de mucho personal que se haga cargo de la retirada del material infectado, así como de controlar las trampas y retirar las capturas de manera periódica.

Los especialistas en plagas esperan que cambie la climatología y que las lluvias ayuden a combatir la nueva plaga, al tiempo que reconocen que si la mortandad es muy elevada y hay que talar mucha extensión de terreno forestal, habrá que replantearse la restauración de estos espacios con otras especies, aunque, actualmente, las reforestaciones ya no se realizan solo con ‘Pinus halepensis‘, la especie más sensible a los ataques de estos perforadores, sino que se combina el pinar (un 30%) con otras especies de arbolado y matorrales para generar bosques mixtos.

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